Imagina a la silla de Platón cada elemento en orden patas, asiento, respaldo, pero no es para sentarte. Visualiza un cielo, azul, sin colores, una bóveda gris sin nubes o lluvia, el aire, ondeando árboles cercanos con la ausencia de su correr en tu piel. Una manzana cuya roja cubierta ha sido reducido a una idea, con el sabor estando atado a un pasado donde tenías lengua. Ver el plano tras las cosas pero jamás experimentarlas, sentir las vibraciones sin oír tocar con la mano entumecida. Más no es la mano, eres tú, teniendo hinchado el corazón la mente intacta pero inconexa recordando solo para morderte, trayendo lo que amas como salvavida para no ahogarte en el presente, y al tomarlo se hunde todo contigo haciendo nacer la desesperación de perder incluso tu pasado ante el dolor, insaciable con el arrebato del ahora. No quieres recordar más no hay que robar más a quien fuiste buscando ser descansa, sin ayer, sin hoy, aún tienes el mañana, por el momento.
De poesía y otros instrumentos de muerte lenta.