Pienso en ti, serena, tranquila e irremediablemente. Pienso en ti al despertar y antes de perderme en sueños. Te pienso aún cuando no pienso cogito vestrum ergo sum. (Te pienso luego existo) Pienso incluso en la redundancia de pensar en que te pienso. Te siento igual que te pienso siéndome inevitable. Te siento en mis pensamientos y te pienso en cada sentir. Eres el frío en esta piel que despierta en soledad. El café me sabe ahora al recuerdo de tus labios. El viento acaricia mi rostro de la misma forma que tú. Y yo he perdido el piso desde que llegaste aquí. Has sido la escalera a un cielo que olvidé era mío. Vivo ahora en medio del aire, que se siente hecho para mí. Eres la poesía que mis letras no podrán jamás escribir. La idea esquiva de las mentes, el color de ojos que no ven. Y siento eres un mapa astral que deseo explorar a fondo. Sencillamente pienso eres tú aquello que llaman amor.
De poesía y otros instrumentos de muerte lenta.