Yo no escogí ser este manojo de años,
de experiencias rotas y agujeros negros,
he decidido tan poco de mí persona
como lo hago con la posición del sol
o el canto de las aves cuando llueve,
soy tan víctima de un destino cruel como tú
quien me roba segundos y suspiros
con un ímpetu que jamás he visto,
pareciera que dieras la vida en ello
y no solo un residuo de tu ser,
pero tenerme velando por ti
no te es más raro que sonreír,
la única cuota que te cobran
es despertar cada mañana
con el don de la ubicuidad,
abriendo los ojos lejos de aquí,
y al mismo tiempo despertando desde mi pecho.
Yo no he querido quererte, Karen
así como no he establecido tu edad
¿Qué no daría por la oportunidad
de girar este mundo hasta que nos escupa
en un momento donde no tenga que pensar en tu cariño?
donde me baste con solo sentirlo
con la misma intensidad de mis latidos al besarte.
Sé que temes de muchas cosas,
odio no darte la paz
que buscas en mi ser
al preguntarme por el futuro,
porque tus miedos son los míos
y aún no sé qué hacer con el temor de perderte.
Todos estos versos intentan gritarte lo que siento,
me avergüenzo de querer pedirte que me leas así,
porque quiero que sepas que aún si fuera efímero,
si solo durara una vuelta de reloj o la caída de la luna
de este cielo que solo acrecienta la distancia de ti,
yo quisiera tomar tu mano y caminar de ella
en medio de la noche disipando las nieblas que pudieran surgir
o morir sofocado en ellas si ese es nuestro destino,
pero no quiero arrastrarte a un mundo donde no puedas ser tú,
que si alguien me ha llevado a sentir todo esto,
eres sencillamente tú.
Comentarios
Publicar un comentario