Ir al contenido principal

Entradas

Capítulo 23 - Martes

"La vida es tan pequeña que tu padre cabe en un martes, y te sonríe desde una caja de zapatos, que tus amigos existen en una copa cubiertos en crema, que toda la ciencia médica se guarda en una mochila, que los malos momentos son solo como las moscas, que la belleza cabe en un hoyuelo, la nostalgia en un helado y tu amor en menos de un lustro. En fin, la vida es tan pequeña que cabe en una clase de urología"

Capítulo 22 - El precio de una vida

Lo primero que escucha son silbidos incesantes provenientes de ningún lugar, se gira boca arriba y abre los ojos, aparece ante él el cielo estrellado, por fin cesa el ruido y percibe un sabor metálico, de pronto es inundado por el olor, la sensación de un líquido viscoso y el dolor. Cierra los ojos, lentamente toma su cabeza entre sus manos y deja que su conciencia se centre en el latir de sus sienes. Le toma un tiempo, pero logra que sus sentidos se vayan, dejando atrás la duda "¿Qué hago aquí?".Voltea a un lado, levanta sus párpados, y la respuesta a la cuestión es comunicada a través de una mirada seca, fija, sin luz.  Esa mañana había visto esos malditos ojos con los suyos, detrás de lágrimas y de ruegos. - ¡Por favor, la necesito! - Y yo necesito el dinero - ¡Se va a morir!¡Ella no merece esto! ¡Dámela, por favor! - Esto no es una obra de caridad - ¡Solo me falta un dólar! - gritó al abalanzarse sobre el mostrador. El dependiente tomó el arma debajo ...

Capítulo 21 - Tu pluma

Hoy partió tu pluma, dejó como huella una estela, estela que me recuerda la tuya, aquella de cuando pusimos fin a nuestra era. Escribió lo que nosotros no pudimos, dejó como testimonio, con su último aliento, lo que nos faltó para sanarnos.  Es extraño que hablara más que tú, que dijera aquello que callabas, con esa voz que vestía de azul mis oídos, con palabras tuyas arrancadas de mí. Hoy partió tu pluma con un año de retraso, ojalá alcance lo que el olvido de ti ha dejado, que te dibuje y escriba para alguna otra vista, imprudentemente lleno con su color tu memoria.

Capítulo 20 - Los pájaros negros y el barco blanco.

Desde lejos, recortado contra el vestido azul del mar, noto tu despedida sin forma que se eleva hacia el cielo desordenada. Contigo, siguiéndote, van mis ojos y cordura, alejándose de la costa, arrastrados por el color blanco de tu barco. Por una rosa extranjera,  en cuyos pétalos te perdiste, fuiste arrancado de aquí, y ahora cargas su espina en tu pecho. Yo no se de amores ni de puertos, pero hace días que sé de tu ausencia, ausencia presagiada por sonoros graznidos, ausencia prevista por plumas negras. No he dicho a nadie nada de esto, pero Laura conoce de miradas, y con la suya creo que escucha cuando la primavera acaba. Como yo, miro a esa palmera aislada, aquella frente al mercado viejo, no hay aves, no hay nada, solo la falta de tu mano, aquella que soltaste de la mía por otra, y que con las mías de regreso te di tu rosa. Tu voz me dice cosas en el humo, desde lejos con mi adiós respondo, volteo a mirar mi café sobre la mesa, frío, y lenta...

Capítulo 19 - Clank

En otras vidas fuiste música, lo sé por como vibras, con ese delicado andar sonoro y esos ojos "in crescendo". De manos prodigiosas, el teclado, lo sé por tus dientes armónicos que resguardan la morada del ave que dentro de ti vive. A otra tú, el viento la hacía cantar, lo sé por tus llegadas suaves, como un silbido en concierto, como un tiro lejano, que solo escucha el oído predilecto. De percusión en otro tiempo, de membrana tersa, que a cada roce ríe, que a cada contacto suena. A través del estereo te ves como aquel vals, suenas como la última balada, ríes, fría y lejana como el invierno, lloras fúnebre como nocturno. Y me enamoras, me enamoras como esa canción sin tiempo, como ese eterno silencio del instante detenido, de la cristalización de un presente, del nacimiento de un futuro pasado, del recuerdo de aquel concierto de dos. Desde entonces, un baterista en mí escondido, toca a doble pedal su concierto bajo las notas que dicta tu mirada.

Capítulo 18 - Danza

En la orilla del mundo, teniendo de testigo al mar, que me busca para huir como tú, de las llamas revive un recuerdo, aquel primer y único baile.  De las cenizas surge tu aroma, el tacto fino de tu pelo, el beso fantasma de tus manos, y la leña cruje como tu risa en mi pecho.  Nos imagino entonces entre las brasas, alzándonos como hilos de fuego al viento, tejiendo al compás de nuestros pasos una red en movimiento perpetuo. Al final de la noche, bajo estrellas somnolientas, sobre la arena que les pertenece, teniendo de testigo al mar, que va y viene, como tú y yo, miro aquel primer y único baile, lo veo extinguirse en el manto nocturno, dejando en el humo su cadáver, y atrás, en la madera, aquel único y resplandeciente fulgor. 

Capítulo 17 - Por tu amor

"Por tu amor no sería deidad ni hombre, los primeros están sobrevalorados y los últimos son idiotas. Por tu amor no sería más que una flecha, lanzada desde un arco dorado por una mano inexistente, para atravesar tu pecho, como la lluvia lo hace con tu alma en los días grises; y desangrarte atemporal, robar cada gota de esa sangre tuya, quitártela en hilos que usaré para crear nuestro sepulcro, hasta que quedemos ambos, inertes, en mi amor."