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Capítulo 33 - Agujeros negros y revelaciones

Bajo el manto de esta luz estelar , rodeados por su alma de brillo azul, sobre este suelo de sueños y esperanzas la muerte canta su canción insonora, dibuja el mapa de la problemática entre risas vacías y ojos negros, confiando en que iremos a sus brazos, directamente, sin frenos ni escalas, a recibir el beso que nos ha guardado, que lleva grabado en sí nuestro nombre y que nos llama a una cita inevitable, a un agujero negro supermasivo , con un pasaje que solo es de ida. El  poema de los soldados  suena al fondo, erguidos, sobre esta ciudad de engaños , uno a uno, los caballeros de Cydonia , toman un arco que cargan con su sangre llena con la furia de las almas caídas, arrebatadas por hoodoo y magia negra, magia rota, tirada del cielo al fuego, alzada del barro por un asesino con exo-políticas de guerra, sin paz. Proclamaré a la muerte esta noche  bajo el manto de esta luz estelar, sobre este suelo de sueños y esperanzas rotas, que juntos, ho...

Capítulo 32 - Absolución

Los pensamientos de un ateo moribundo muestran solo mariposas y huracanes , guiados por la histeria y la locura a su final, cayendo lejos contigo . A ti, su Dios, canta por absolución , a ti, su introducción a ese infierno, con la fe ciega y justa de los creyentes, con la lealtad que el síndrome de Estocolmo da a aquellos gobernados por el secreto . Y en el interludio entre ausencias, tras cada pérdida del conocimiento , pide alargues su apocalipsis, por favor , que ignores que el tiempo se está acabando para los que obviaron la letra pequeña en este tu contrato de amor sin final.   Este escrito fue redactado usando como base los títulos traducidos al español (las letras en negro) de mi álbum favorito de mi banda favorita: Muse.

Capítulo 31 - Vacío

Cuando estoy en mi ausencia regresa mi mano a ti, que también estás ausente; temblando, fría, con miedo, lanzando una pregunta que contesta el aire, se calma entonces y cae, sobre la sombra, aquí. Yo me hago el dormido y dejo que te sienta, la culpa no es de ella y ha vivido triste, pregunta tantas cosas que respondo en silencio, que le escondo en su bien e ignore así lo que sé, porque el conocer duele y ha sufrido mucho. Llora ríos de tinta que desembocan en ti, o en esta sombra de ti que yace bajo ella, vacío tangible, beso de brisa al mar, rápido e indoloro, tan ligero y azul, quemando desde dentro como el amor puesto al sol.

Capítulo 30 - Ceguera

Me has engañado estos años con un rostro que no es este, cantando con otra voz a la de ahora. Me has engañado, por tanto tiempo, alejando de mí esa sonrisa que no sabía, y desdichado de mí por conocerla, necesitaba desde siempre. Me has engañado y lo he creído, atando la venda en mis ojos, gastando tu vida en hacer la mía. Me has engañado, es cierto, o quizás me he engañado a mí mismo, quizá me engaño ahora, y un “te quiero” se pierde entre el mañana y la duda.

Capítulo 29 - Lejos

¿Por qué enciendes en mí una llama hace tiempo muerta? ¿Por qué la liberas de la cárcel que arduamente cree para ella? para que su calor no me alcanzara,  para que me dejara dormir tranquilo, perdido en el país de los sueños, tan lejos de su mano. Pero has venido a reclamar tu parte de mí, a llevarte aquello que es tuyo, que creía tan mío ignorantemente. Úsalo para tu bien, que es mi deseo, hazlo tú herramienta, construye con él nuestra morada, para abandonar nuestros fuegos a su suerte. Resignado, con los ojos cerrados y el alma encendida, duermo sin algo que me falta, la última gota del mar, el verso perdido en un poema, el canto de un ave dorada, aquel reino que ya no es mío, que te has llevado bajo el brazo y has guardado en tu pecho, lejos, muy lejos, de aquí.

Capítulo 28 - Lub-dub

El doctor dice que estoy loco, que el único que habla es mi cerebro, inquieto y solitario, pero yo sé, que por las noches, en clave Morse, mi corazón susurra tu nombre. 

Capítulo 27 - El cuadro perfecto

¿Acaso se vive solo un día? Es por eso que te retrato por el color tornasol, por este atardecer.  Eternamente me huyes, como a otros tantos yo, llegas con el alba, te vas con mi risa a medianoche y dejás atrás mi cadáver que se disuelve en tinta. ¿Cuántas veces te he visto? ¿A través de qué ojos? ¿Cuántas muertes cargan estas letras? que persiguen fantasmas pasados. Eres mi poema número veinte, el dibujo catorce, el beso invaluable y el anhelo que no existe. Como ayer, me vuelo las ideas, usando una pluma que no reconozco, que me es tan ajena como el día de hoy, como esa sonrisa tuya que he visto mil veces en mil rostros, pero que es la misma siempre, si esa palabra no fuera prohibida, si existiera para ti o para aquellas como tú, que poseo como el cielo al sol, tan lejos pero dentro de él. Sin embargo, como todo, cambias, y mis letras ya no sirven, porque fuiste y no eres, y tú te mereces, solo para ti, el cuadro perfecto.