¿Acaso se vive solo un día?
Es por eso que te retrato
por el color tornasol,
por este atardecer.
Eternamente me huyes,
como a otros tantos yo,
llegas con el alba,
te vas con mi risa a medianoche
y dejás atrás mi cadáver
que se disuelve en tinta.
¿Cuántas veces te he visto?
¿A través de qué ojos?
¿Cuántas muertes cargan estas letras?
que persiguen fantasmas pasados.
Eres mi poema número veinte,
el dibujo catorce,
el beso invaluable
y el anhelo que no existe.
Como ayer,
me vuelo las ideas,
usando una pluma que no reconozco,
que me es tan ajena como el día de hoy,
como esa sonrisa tuya
que he visto mil veces en mil rostros,
pero que es la misma siempre,
si esa palabra no fuera prohibida,
si existiera para ti o para aquellas como tú,
que poseo como el cielo al sol,
tan lejos pero dentro de él.
Sin embargo, como todo, cambias,
y mis letras ya no sirven,
porque fuiste y no eres,
y tú te mereces, solo para ti,
el cuadro perfecto.
Es por eso que te retrato
por el color tornasol,
por este atardecer.
Eternamente me huyes,
como a otros tantos yo,
llegas con el alba,
te vas con mi risa a medianoche
y dejás atrás mi cadáver
que se disuelve en tinta.
¿Cuántas veces te he visto?
¿A través de qué ojos?
¿Cuántas muertes cargan estas letras?
que persiguen fantasmas pasados.
Eres mi poema número veinte,
el dibujo catorce,
el beso invaluable
y el anhelo que no existe.
Como ayer,
me vuelo las ideas,
usando una pluma que no reconozco,
que me es tan ajena como el día de hoy,
como esa sonrisa tuya
que he visto mil veces en mil rostros,
pero que es la misma siempre,
si esa palabra no fuera prohibida,
si existiera para ti o para aquellas como tú,
que poseo como el cielo al sol,
tan lejos pero dentro de él.
Sin embargo, como todo, cambias,
y mis letras ya no sirven,
porque fuiste y no eres,
y tú te mereces, solo para ti,
el cuadro perfecto.

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