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Pensar en ti

Pienso en ti, serena, tranquila e irremediablemente. Pienso en ti al despertar y antes de perderme en sueños. Te pienso aún cuando no pienso cogito vestrum ergo sum. (Te pienso luego existo) Pienso incluso en la redundancia de pensar en que te pienso. Te siento igual que te pienso siéndome inevitable. Te siento en mis pensamientos y te pienso en cada sentir. Eres el frío en esta piel que despierta en soledad. El café me sabe ahora al recuerdo de tus labios. El viento acaricia mi rostro de la misma forma que tú. Y yo he perdido el piso desde que llegaste aquí. Has sido la escalera a un cielo  que olvidé era mío. Vivo ahora en medio del aire, que se siente hecho para mí. Eres la poesía que mis letras no podrán jamás escribir. La idea esquiva de las mentes, el color de ojos que no ven. Y siento eres un mapa astral que deseo explorar a fondo. Sencillamente pienso eres tú aquello que llaman amor.

Has colmado a mi soledad de ti

  Has colmado a mi soledad de ti, eres la diatriba de mis silencios, la oscuridad de mis párpados, la pausa entre cada idea. Te miro siempre que no observo, te siento en la abstinencia de piel, eres la voz dormida de un viento que me recuerda tu gusto a matcha. Eres la luz de luces y la sombra de las noches, la mirada que me espera cuando decido soñar despierto. Eres una presencia ausente que vela sobre mí, sol de un cielo que te adora cielo de una tierra que te ama. Eres cada segundo que no soy, abrazando con tu calor de planta a este insecto que se posa en ti pensando que se pierde en él. Compartes ahora cuarto con mis letras, que también has llenado contigo, de la misma manera que tu boca ha llenado desde dentro mi pecho. Y en mi soledad, más nuestra que mía, te extraño tanto como a sentirme solo.

Karen

  No quiero pensar en cómo escribirte que te quiero, pues eres dominio de mi corazón y mi problema al escribir radica en no pensar, porque los poemas tratan de la exageración de estirar amores, risas y tormentos, de convertir ríos en mares y luciérnagas en soles, de pensar en el sentir y transformarlo en letras deseando despertar en los demás lo que despierta en mí, aunque sea inútil abstraerte para ojos que no te ven como yo. Creo que es por eso que no te escribo lo que siento, porque siento y no lo pienso  aunque siempre piense en lo que por ti siento, porque si los poemas se trata de exagerar el sentimiento bajo el hechizo arcano del pensamiento, quisiera que se me dijera cómo se puede exagerar un sentir que ha nacido exagerado, porque si en verdad hay algo que sea mas grande que esto, no dire que no lo he sentido, o pensado, cierto es Karen que jamás te hubiera imaginado.

Una carta de amor de Julio Cortázar

Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo, como un perro que pasa, una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga y cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo, lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía, todo eso es tan poco, yo lo quiero de vos porque te quiero.   Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana, que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina, y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.

Decisión

Yo no escogí ser este manojo de años, de experiencias rotas y agujeros negros, he decidido tan poco de mí persona como lo hago con la posición del sol o el canto de las aves cuando llueve, soy tan víctima de un destino cruel como tú quien me roba segundos y suspiros con un ímpetu que jamás he visto, pareciera que dieras la vida en ello y no solo un residuo de tu ser, pero tenerme velando por ti no te es más raro que sonreír,  la única cuota que te cobran  es despertar cada mañana con el don de la ubicuidad, abriendo los ojos lejos de aquí, y al mismo tiempo despertando desde mi pecho. Yo no he querido quererte, Karen así como no he establecido tu edad ¿Qué no daría por la oportunidad de girar este mundo hasta que nos escupa en un momento donde no tenga que pensar en tu cariño? donde me baste con solo sentirlo con la misma intensidad de mis latidos al besarte. Sé que temes de muchas cosas, odio no darte la paz  que buscas en mi ser al preguntarme por el futuro, porque tus ...

Poema V. Pablo Neruda

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban. Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. Voy haciendo de todas un c...

Tu nombre de Jaime Sabines

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.