Algún día esta agua me va a matar,
con sus cuarenta grados,
con el sabor a metal en la lengua,
con su humedad rasposa.
Me intoxica por pasos,
yo no quiero, pero la bebo,
me recorre, libre, sigilosa,
se pone a tu lado en mi sangre.
Desde dentro me acabará,
como un cáncer o una bala,
disparada por mi propia mano,
creado por mis mismas entrañas.
Algún día se vengará,
por sus gotas hermanas,
por sus gotas hijas,
o por su voluntad.
Porque se cansará de estar encerrada,
de estar en mis manos,
de que la exponga al sol,
o de que la deje al polvo.
Yo no la quiero,
yo la necesito,
y solo por ello,
me secará cual río.
Por eso la mato a tragos,
para que me mate de a poco,
agua con agua, ojo por ojo.
Algún día esta agua me va a matar,
y a través del río gritará: ¡Ja!
con sus cuarenta grados,
con el sabor a metal en la lengua,
con su humedad rasposa.
Me intoxica por pasos,
yo no quiero, pero la bebo,
me recorre, libre, sigilosa,
se pone a tu lado en mi sangre.
Desde dentro me acabará,
como un cáncer o una bala,
disparada por mi propia mano,
creado por mis mismas entrañas.
Algún día se vengará,
por sus gotas hermanas,
por sus gotas hijas,
o por su voluntad.
Porque se cansará de estar encerrada,
de estar en mis manos,
de que la exponga al sol,
o de que la deje al polvo.
Yo no la quiero,
yo la necesito,
y solo por ello,
me secará cual río.
Por eso la mato a tragos,
para que me mate de a poco,
agua con agua, ojo por ojo.
Algún día esta agua me va a matar,
y a través del río gritará: ¡Ja!

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