Viajo por las olas de este mar grisáceo
para olvidar el puerto del que zarpé,
de la tierra segura tras de mí,
donde mi muerte muestra tu rostro
y a las lágrimas que nacen de él,
lágrimas que ruedan a paso constante,
lentas, empujadas a cuesta por dos tristezas,
hacia abajo, como si fueran cayendo,
pero aferradas a ti como mi pecho,
cayendo, sin detenerse,
sin pensar en nada más que en la caída,
mejillas, labios, mentón,
cuello, pecho, vientre,
siguiendo un camino trazado a besos,
besos ahora perdidos y muertos,
cuyos cadáveres no recuerda nadie,
cayendo con sabor a sal y amargura,
con olor de amor roto,
cayendo a reunirse con sus hermanas y los míos,
allá en el fondo de otras lágrimas,
nacidas de otros ojos más grandes,
más sabios, y si es posible, más tristes.
Lágrimas que ahora surco en mi barco
para poder olvidar las tuyas.
para olvidar el puerto del que zarpé,
de la tierra segura tras de mí,
donde mi muerte muestra tu rostro
y a las lágrimas que nacen de él,
lágrimas que ruedan a paso constante,
lentas, empujadas a cuesta por dos tristezas,
hacia abajo, como si fueran cayendo,
pero aferradas a ti como mi pecho,
cayendo, sin detenerse,
sin pensar en nada más que en la caída,
mejillas, labios, mentón,
cuello, pecho, vientre,
siguiendo un camino trazado a besos,
besos ahora perdidos y muertos,
cuyos cadáveres no recuerda nadie,
cayendo con sabor a sal y amargura,
con olor de amor roto,
cayendo a reunirse con sus hermanas y los míos,
allá en el fondo de otras lágrimas,
nacidas de otros ojos más grandes,
más sabios, y si es posible, más tristes.
Lágrimas que ahora surco en mi barco
para poder olvidar las tuyas.

Comentarios
Publicar un comentario