Te leo como a una carta
antigua de tinta y piel frías,
carta rota y sellada
para siempre en este sobre final.
Hojas plegadas sobre sí,
historia oculta entre versos
que cuentan a nosotros un fin,
el cual presenciamos desde lejos.
Sé que en esta noche te irás,
lo susurra todo en tu cuerpo,
tentada ya a no regresar
por el pasado de alguien muerto.
Ya sé que me vas a dejar,
ahogas el grito de esos ojos
detrás del incesante temblar
de tus bellos labios rojos.
No tienes nada que explicar,
las palabras brotan de tus besos,
enviados a mí a apagar
aquel fuego que ardió adentro.
No hay nada para decir
las razones sobran a tus manos,
caricias que no saben mentir
a quien las conoce de antaño.
Hoy quemas heridas vivas
cerradas este último encuentro
de cuerpos y almas vacías
que parten por dentro en secreto.
Basado en la canción homónima de La Gusana Ciega
antigua de tinta y piel frías,
carta rota y sellada
para siempre en este sobre final.
Hojas plegadas sobre sí,
historia oculta entre versos
que cuentan a nosotros un fin,
el cual presenciamos desde lejos.
Sé que en esta noche te irás,
lo susurra todo en tu cuerpo,
tentada ya a no regresar
por el pasado de alguien muerto.
Ya sé que me vas a dejar,
ahogas el grito de esos ojos
detrás del incesante temblar
de tus bellos labios rojos.
No tienes nada que explicar,
las palabras brotan de tus besos,
enviados a mí a apagar
aquel fuego que ardió adentro.
No hay nada para decir
las razones sobran a tus manos,
caricias que no saben mentir
a quien las conoce de antaño.
Hoy quemas heridas vivas
cerradas este último encuentro
de cuerpos y almas vacías
que parten por dentro en secreto.
Basado en la canción homónima de La Gusana Ciega

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