Te extraño como la tierra a la lluvia en junio
con el desespero de las olas de volver a la playa
cubierto con la melancolía del follaje
al verse negado del rocío matutino,
quiero verte con el ansia de abrir los ojos
tras una noche eterna de pesadillas
sentirte como a la luz del sol después del frío nocturno
te añoro de la misma forma en que lo hace el cielo
cuando no tiene estrellas sobre sí,
siento algo tan insensible como lo es tu ausencia
de una manera que hace pensar que soy para sentirte
que hay en mi cuerpo un espacio tuyo
gritando tu nombre a mi cabeza,
guiando mis latidos a su voz
exigiéndome te busque a pesar de todo
diciéndome que morirá si no te tiene al lado,
yo intento calmarlo, decirme que no existe
que vivía antes de saber de ti
pero me tiemblan los labios, con ellos la voluntad,
lleva entonces mi silencio el sonido
de todo argumento en contra del reclamo,
porque es cierto que te echo de menos
que es el vacío a mi contiguo de tu talla,
y todo momento previo a tu persona
era una espera inconsciente de tu amor,
que el tiempo y su mesura son distintos
desde el día de tu encuentro
pero que ese cambio fue creado
con exclusividad para mi ser
como si saliera del reloj del mundo
para entrar en las horas de nos
con la naturalidad de los nacimientos
dónde el precio a pagar es sentirme sin sombra
imaginarme incompleto frente a la resistencia de la razón
entendiendo al Adán de Sabines
pero siendo más un hombre de hojalata
en la búsqueda sempiterna de tenerte aquí en mi pecho.
Odio escribir así con los sentimientos ofuscados con la mente aturdida enojado de tener que escribir. Y tengo que escribir, en nombre de un dolor que como todos no fue pedido, tengo que escribir de la maraña, de la ofuscación y del odio, y tengo que escribir de que no quiero escribir, porque la alternativa es no dormir, enojarme con quién no merece enojo escupir desprecio a quien me otorga amor. Así que tengo que escribir, a pesar de que mi pluma cargue con una tinta de un color que detesto, escribiendo rabia, ansiedad y dolor, culpándome de usar mi mano para la autocomplacencia en lugar de crear algo útil, bello O que rinda homenaje a quien está aquí. Tengo que escribir odiando la escritura odiando al escritor, odiando la fuente que se oculta detrás de las palabras, con la esperanza de que mi odio se agote tras dejar su esqueleto regado en el papel. Y es por eso que aquí estoy escribiendo, y escribiendo, y escribiendo.
Te extraño!!! ❤️❤️❤️
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