La Real Academia Española establece,
como lo hace con cualquier concepto
que existe en el imaginario colectivo,
la definición de choque en su diccionario:
Encuentro violento de una cosa con otra.
Dando yo por entendidas la palabras inmersas,
vale aún así revisar el término violento
con el fin de justificar mi línea de ideas,
tenemos así, su descripción léxica,
siendo el adjetivo de la virtud violencia,
entendida por la RAE como:
Uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo.
Paso ahora a explicar lo sucedido:
dos personas ignotas entre ellas,
se conjuntan en una arruga de espacio,
al tiempo, hecho tan común e improbable
que de maravilloso y frecuente se obvia;
cabe destacar que de violento este hecho,
siendo algo tan visto a diario
poco tiene de tal cualidad,
razón por la cual podemos descartar
a cualquier encuentro como un choque.
¿Por qué entonces fue el nuestro uno?
siguiendo la lógica anterior
por la presencia de algún tipo de violencia
de una fuerza impuesta a una o ambas voluntades,
carezco de medios para saber de otra mente,
pero desde esta que poseo
pude reconocer el ímpetu de tu mirada
mi voluntad fue a partir de ese momento nula
el cielo dejó de ser un atractor a mi pupila,
no podía ver más que a tus ojos,
luego sobrevino la fuerza de tu voz
una fuerza suave, dulce y gentil,
con una influencia deleitante,
me fue a partir de impuesto el quererte,
te dí una parte de mi que no pediste,
que no sabía tampoco que podía dar
o que alguien podría reclamar,
y si lo pensamos, no hay nada más violento
que arrebatar en un encuentro al corazón.
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