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Anhedonia

Imagina a la silla de Platón  cada elemento en orden patas, asiento, respaldo, pero no es para sentarte. Visualiza un cielo, azul, sin colores, una bóveda gris sin nubes o lluvia, el aire, ondeando árboles cercanos con la ausencia de su correr en tu piel. Una manzana cuya roja cubierta ha sido reducido a una idea, con el sabor estando atado a un pasado donde tenías lengua. Ver el plano tras las cosas pero jamás experimentarlas, sentir las vibraciones sin oír tocar con la mano entumecida. Más no es la mano, eres tú, teniendo hinchado el corazón la mente intacta pero inconexa recordando solo para morderte, trayendo lo que amas como salvavida para no ahogarte en el presente, y al tomarlo se hunde todo contigo haciendo nacer la desesperación de perder incluso tu pasado ante el dolor, insaciable con el arrebato del ahora. No quieres recordar más no hay que robar más a quien fuiste buscando ser descansa, sin ayer, sin hoy, aún tienes el mañana,  por el momento.

Voy a tener que escribir

Odio escribir así con los sentimientos ofuscados con la mente aturdida enojado de tener que escribir. Y tengo que escribir, en nombre de un dolor que como todos no fue pedido, tengo que escribir de la maraña, de la ofuscación y del odio, y tengo que escribir de que no quiero escribir, porque la alternativa es no dormir, enojarme con quién no merece enojo escupir desprecio a quien me otorga amor. Así que tengo que escribir, a pesar de que mi pluma cargue con una tinta de un color que detesto, escribiendo rabia, ansiedad y dolor, culpándome de usar mi mano para la autocomplacencia en lugar de crear algo útil, bello O que rinda homenaje a quien está aquí. Tengo que escribir odiando la escritura odiando al escritor, odiando la fuente que se oculta detrás de las palabras, con la esperanza de que mi odio se agote tras dejar su esqueleto regado en el papel. Y es por eso que aquí estoy escribiendo,  y escribiendo, y escribiendo.

Sueño en Carretera

Miro las nubes y mis vicios, pienso en la forma, la volatidad como libertad la libertad como semejanza de la forma a quien observa, me siento entonces líquido con ganas de evaporación con un afán de condensarme a la mayor altura posible, de adquirir todas las formas que un humano imagina, y antes de que ocurra te recuestas en un hombro sólido recordándome que en tierra también existe la libertad.

Choque

La Real Academia Española establece, como lo hace con cualquier concepto que existe en el imaginario colectivo, la definición de choque en su diccionario: Encuentro violento de una cosa con otra. Dando yo por entendidas la palabras inmersas, vale aún así revisar el término violento con el fin de justificar mi línea de ideas, tenemos así, su descripción léxica, siendo el adjetivo de la virtud violencia, entendida por la RAE como: Uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo . Paso ahora a explicar lo sucedido: dos personas ignotas entre ellas, se conjuntan en una arruga de espacio, al tiempo, hecho tan común e improbable que de maravilloso y frecuente se obvia; cabe destacar que de violento este hecho, siendo algo tan visto a diario poco tiene de tal cualidad, razón por la cual podemos descartar a cualquier encuentro como un choque. ¿Por qué entonces fue el nuestro uno? siguiendo la lógica anterior por la presen...

Pan

 El pan es solo pan no entiendo tu expectación ante cualquier restaurante nuevo es cada pieza del sabor de la anterior excepcionalmente es alguna más dulce, me es inevitable la risa, el pan es solo pan  pero ve tu boca distintos matices como si olvidara el sabor a harina y todo bocado fuera el primero. El primer pan que pruebas puede ser la mejor o peor comida, contigo, las oportunidades se disparan cada pan es nuevo y es en tus ojos un hecho visible su calificación, no importa si comimos aquí ayer o si van meses de nuestra ausencia, para ti cada pan existe solo al probarlo, con ello, la sorpresa en la mordida, la expectación incomprensible de que éste sea diferente como si tuviera la facultad  de saber a algo que no sea pan. Al fin y al cabo, pienso:  el pan es solo pan; de pronto, el recuerdo con su verdad asoma,  ningún otro en mi vida supo tan delicioso como todos los panes que he compartido contigo.

Sequía de letras

He pensado en la sequía de letras en la falta de urgencia por escribirte del cuaderno aquellas hojas en blanco naciendo el miedo de que acabasen en estos días felices mis poemas volteo a mirarte, comprendo entonces ¿Quién necesita escribir poesía si basta estar contigo para vivirla?

¿Habita la noche en ti?

¿Habita la noche en ti? ¿o le das órdenes como a mí? porque juro bailamos a tu son y pienso si te sigue como yo si su corazón también explotaría o si solo los humanos morirían. Eres de lo que están hechos los sueños o tal vez ellos como tú estén hechos explicando el olor a ti en mi cama cuando solo la luna me acompaña  con la misma risa de tu boca, canción de cuna, canción sin horas.  ¿Vives entonces en el cielo? o ¿estaban acaso mis ojos ciegos? pues solo soñaba con escuelas y sandías dime entonces ¿por qué razón de mí te escondías? ya no sé si vigilo o duermo te miro dormido, te miro despierto. Cambias cada noche olvidable en un tesoro memorable es para tus manos la vida nada más que arcilla si no, ¿olvidó mi reloj como girar? ¿o siempre fue cada minuto desigual? Ojalá fuera solo el tiempo pero sabemos que no es cierto que llenas todo de contrastes que son las luces más brillantes las sombras más oscuras como si estuvieran ahora desnudas. Estar sentado a un lado tuyo aligera...

Te extraño

Te extraño como la tierra a la lluvia en junio con el desespero de las olas de volver a la playa cubierto con la melancolía del follaje al verse negado del rocío matutino, quiero verte con el ansia de abrir los ojos tras una noche eterna de pesadillas sentirte como a la luz del sol después del frío nocturno te añoro de la misma forma en que lo hace el cielo cuando no tiene estrellas sobre sí, siento algo tan insensible como lo es tu ausencia de una manera que hace pensar que soy para sentirte que hay en mi cuerpo un espacio tuyo gritando tu nombre a mi cabeza, guiando mis latidos a su voz exigiéndome te busque a pesar de todo diciéndome que morirá si no te tiene al lado, yo intento calmarlo, decirme que no existe que vivía antes de saber de ti pero me tiemblan los labios, con ellos la voluntad, lleva entonces mi silencio el sonido de todo argumento en contra del reclamo, porque es cierto que te echo de menos que es el vacío a mi contiguo de tu talla, y todo momento previo a tu persona ...

Pensar en ti

Pienso en ti, serena, tranquila e irremediablemente. Pienso en ti al despertar y antes de perderme en sueños. Te pienso aún cuando no pienso cogito vestrum ergo sum. (Te pienso luego existo) Pienso incluso en la redundancia de pensar en que te pienso. Te siento igual que te pienso siéndome inevitable. Te siento en mis pensamientos y te pienso en cada sentir. Eres el frío en esta piel que despierta en soledad. El café me sabe ahora al recuerdo de tus labios. El viento acaricia mi rostro de la misma forma que tú. Y yo he perdido el piso desde que llegaste aquí. Has sido la escalera a un cielo  que olvidé era mío. Vivo ahora en medio del aire, que se siente hecho para mí. Eres la poesía que mis letras no podrán jamás escribir. La idea esquiva de las mentes, el color de ojos que no ven. Y siento eres un mapa astral que deseo explorar a fondo. Sencillamente pienso eres tú aquello que llaman amor.

Has colmado a mi soledad de ti

  Has colmado a mi soledad de ti, eres la diatriba de mis silencios, la oscuridad de mis párpados, la pausa entre cada idea. Te miro siempre que no observo, te siento en la abstinencia de piel, eres la voz dormida de un viento que me recuerda tu gusto a matcha. Eres la luz de luces y la sombra de las noches, la mirada que me espera cuando decido soñar despierto. Eres una presencia ausente que vela sobre mí, sol de un cielo que te adora cielo de una tierra que te ama. Eres cada segundo que no soy, abrazando con tu calor de planta a este insecto que se posa en ti pensando que se pierde en él. Compartes ahora cuarto con mis letras, que también has llenado contigo, de la misma manera que tu boca ha llenado desde dentro mi pecho. Y en mi soledad, más nuestra que mía, te extraño tanto como a sentirme solo.

Karen

  No quiero pensar en cómo escribirte que te quiero, pues eres dominio de mi corazón y mi problema al escribir radica en no pensar, porque los poemas tratan de la exageración de estirar amores, risas y tormentos, de convertir ríos en mares y luciérnagas en soles, de pensar en el sentir y transformarlo en letras deseando despertar en los demás lo que despierta en mí, aunque sea inútil abstraerte para ojos que no te ven como yo. Creo que es por eso que no te escribo lo que siento, porque siento y no lo pienso  aunque siempre piense en lo que por ti siento, porque si los poemas se trata de exagerar el sentimiento bajo el hechizo arcano del pensamiento, quisiera que se me dijera cómo se puede exagerar un sentir que ha nacido exagerado, porque si en verdad hay algo que sea mas grande que esto, no dire que no lo he sentido, o pensado, cierto es Karen que jamás te hubiera imaginado.

Una carta de amor de Julio Cortázar

Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo, como un perro que pasa, una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga y cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo, lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía, todo eso es tan poco, yo lo quiero de vos porque te quiero.   Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana, que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina, y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.

Decisión

Yo no escogí ser este manojo de años, de experiencias rotas y agujeros negros, he decidido tan poco de mí persona como lo hago con la posición del sol o el canto de las aves cuando llueve, soy tan víctima de un destino cruel como tú quien me roba segundos y suspiros con un ímpetu que jamás he visto, pareciera que dieras la vida en ello y no solo un residuo de tu ser, pero tenerme velando por ti no te es más raro que sonreír,  la única cuota que te cobran  es despertar cada mañana con el don de la ubicuidad, abriendo los ojos lejos de aquí, y al mismo tiempo despertando desde mi pecho. Yo no he querido quererte, Karen así como no he establecido tu edad ¿Qué no daría por la oportunidad de girar este mundo hasta que nos escupa en un momento donde no tenga que pensar en tu cariño? donde me baste con solo sentirlo con la misma intensidad de mis latidos al besarte. Sé que temes de muchas cosas, odio no darte la paz  que buscas en mi ser al preguntarme por el futuro, porque tus ...

Poema V. Pablo Neruda

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban. Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. Voy haciendo de todas un c...

Tu nombre de Jaime Sabines

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.

Sobre el insomnio del tiempo y su complicidad con la memoria

E l problema con el tiempo es su falta de memoria, olvidando que ya nos ha tocado regresa a nosotros como ola, semejando migración de aves, cuyas plumas son momentos. Así, aquí, en sábado, más bien un viernes largo que no ha muerto a su hora, acompañándome en mi desvelo, regresa el tiempo contigo a mi mente, olvidándose que ya no soy el de entonces, olvidando que te he matado y enterrado en un lugar dentro de mí, prohibido a mí, del cual te escapas a veces en letras para recordarme que la muerte no es eterna, y que el tiempo es tu aliado. Maldigo entonces a su nombre por coartar a un sueño apacible con vista futura, preguntándole por su capricho de volver desde ayer y no regresar desde el mañana. En noches como hoy a veces siento que se burla, puedo escucharle diciendo que no hay ayer o mañana, que quien olvida soy yo, ignorando que todo ocurre simultáneamente. Triste, tan triste como la noche, porque seamos honestos, la cara de la tristeza es una noche be...

Mis letras no te hacen honor

V oy a extrañarte, te voy a extrañar tanto, que hoy escribo esto desde mi sangre, aún sabiendo que mis letras jamás serán para tus ojos. A quien corresponda le agradezco haber sido yo, (El que estuviera para tu cuidado) el que tu existieras, (En este tiempo, en este espacio) y una vida contigo. (Aunque necesite mi alma cien más) Voy a quedarme con esas partes de ti que me has dado sin saberlo, inconsciente, por instinto, que a mí me gusta creer por amor. Y voy a pedirle al mundo que me deje algo más de ti que solo este hueco, que pesará sin gravedad adentro, con la sensación acompañante de no estar completo de nuevo. Quisiera ser como tú, sin una consciencia gritando palabras que no quiero oír, sin la carga que da el conocimiento a aquellos malditos como yo. Quisiera ser para ti lo que tú para mí, acercarme para escucharte decir “hazlo” y darte sin duda ese último abrazo que tanto mereces, para que duermas en un reloj sin manecillas, pues el reloj se detien...

Alucinación hipnagógica

Cae lentamente el sol de su cielo tomándose el tiempo del mundo, semejando una hoja a la deriva del viento atrapada en una espiral de frío y calor, precipitándose a un ritmo estático casi sin dar noticia de su caída, como negando una realidad irrefutable, como si el hecho de caer no fuera un hecho, así, cae lentamente el sol de su cielo, llevándose su luz a dormir y abriendo el escenario a la luna para que pueda extender su noche sobre nosotros, en un espectáculo bellísimo, al punto en que lo he bautizado con tu nombre. Lo odio, a pesar de los soles que me saludan a distancia, aún sabiendo que soñaré contigo, pese a que la oscuridad de su manto me cubre el alma, y aunque regale a mi sentir palabras para ser oído. Quisiera entonces ser una hoja a la deriva del viento, con su virtud de alargar segundos, con la habilidad de Dalí de estirar relojes, para así no ver tu nombre en el horizonte, y evitar el frío beso del firmamento, pues sus labios traen invariablemente sobre sí, aquellas pala...

La sonrisa de esa noche

Fuiste la sonrisa de esa noche, bajo un cielo de estrellas ciegas y sobre el azul de un agua fría me diste esa risa de debajo de tus ojos, tan lindos, oscuros, sin pupila, como invitando a perderte en ellos, como si fueran un mar de sombras cuyo fondo es tu alma, queriendo ya nunca salir, deseando que no dejen de abrazarme. El último fotón del ocaso, la hoja del estanque, aquel lunar en tu blanca piel, la soledad infinita, son los nombres que adquirió mi conciencia en aquellos instantes, mi sonrisa huía hacia la tuya inexorablemente, como si hubiera nacido gota, acercándose a su muerte rápida, feliz de estar en una lluvia de ti. ¿Si te vieras desde mis ojos querrías quererte como te quiero? Siendo yo no tendrías opciones, estoy ahora tan atado a tu nombre como mi memoria a aquella noche, donde tu mano buscaba mi hombro, tu voz buscaba mi oído, en su encuentro mi corazón buscaba tregua, y yo llevaba toda la vida buscando a la sonrisa de esa noche.

Çe fini

Estas son las últimas páginas de esta libreta, te he guardado en tantas cosas estos años, como si esa fuera la única forma de que tu amor no muera, separándote en cada parte que me gustaba de ti, guardándolas, y con ellas a un poco de nuestro fuego, en recipientes tan idiotas que se volvieron indispensables. Pero he dejado ir todo poco a poco, de la misma forma en que tu memoria se disuelve, de la manera en que tu voz es extraña ahora, y en como tus besos se funden hoy en otros. He tirado, con los años, como si fueran hojas mías en otoño, todos los regalos, le he dado al viento las canciones, usé tus plumas hasta desgastar su tinta, dejándolas mudas después de haber dicho tanto, y he quemado todas las cartas. Lo he hecho al ritmo de la luna en estos años, cubriendo a la tristeza con la luna nueva, sintiendo despedirme de ti con cada cosa, sofocando al cuerpo inerte de un amor muerto, pero mintiéndome, porque al final siempre quedaba esta libreta, y yo lo sabía. ¿Cómo no sa...